El Diablo, Antonio Nicolás Briceño
El Diablo, Antonio Nicolás Briceño

Antonio Nicolás Briceño nació en 29 de abril de 1782 en la población de Mendoza, en lo que hoy es el estado Trujillo. Fue Diputado al Congreso de 1811 y firmante del Acta del 5 de julio de ese año. En los primeros años de la independencia, el coronel Briceño actuó a las órdenes del Generalisimo Francisco de Miranda, destacándose por su arrojo e inteligencia en el comando de la tropa. La Capitulación de su miranda en 1812, lo lleva a huir hacia Curazao, en donde reúne recursos, pertrechos y un pequeño grupo de hombres y se dirige hacia la Nueva Granada.

Ya en Cartagena de Indias, en 1813, elabora un plan de acción que era una fue promotor de la «Guerra a muerte» contra los españoles, en represalia por la actitud adoptada por las autoridades realistas. Se une a Bolívar e ingresa a Venezuela formando parte de la campaña admirable. Dirige con notable valor su regimiento de caballería y en San Cristobal reforma se plan de batalla.

Desoyendo las ordenes del Libertador avanza sobre Barinas, pero es delatado su plan de batalla. Es Capturado el 15 de mayo de 1813.

A Briceño se le siguió juicio militar en Barinas y fue fusilado el 15 de junio de ese mismo año. Su cabeza fue colgada en el camino a San Cristobal y su mano en la entrada de La Victoria.

Lo llamaron «El Diablo»

Antonio Nicolás Briceño no se ganó el apodo de “El Diablo” por malo, sino por representar este papel en los actos sacramentales en su natal pueblo de Mendoza, estado Trujillo.

Sin embargo, este mote le siguió en su vida en especial desde que lanzó en Cartagena de Indias el 16 de enero de 1813, una proclama en la cual se establecía la confiscación de los bienes de los españoles, los cuales serían distribuidos entre quienes se alistasen con él para libertar a Venezuela y se fija igualmente un procedimiento de ascensos militares basado en el número de españoles que lograse matar cada miembro de su ejército. 

Antonio Nicolás Briceño: Coronel

Después de haber recibido del gobierno de Cartagena el título de Coronel, que prácticamente ya había conquistado en Venezuela. Marcha con sus fuerzas a la frontera venezolana.

Llega donde los jefes patriotas: brigadier Simón Bolívar y el coronel Manuel del Castillo, que operaban en los valles de Cúcuta, le reconocen el grado de coronel y el mando de la caballería. 

Las cartas escritas con sangre

En abril de 1813, se encuentra en San Cristóbal, donde lanza una proclama el día 7, en la que reforma el plan de Cartagena. Dos días después, inicia la Guerra a muerte con el fusilamiento de 2 españoles que se burlaron de sus órdenes y con la sangre de éstos firmó documentos para Bolívar y Castillo. Los realistas empezaron entonces a llamarlo “El Diablo” creando así pánico y rechazo de su persona en la población.

Una terrible emboscada

En mayo de ese mismo año, sin contar con el apoyo de Bolívar y Castillo avanza hacia Guasdualito por la montaña de San Camilo. Iría con el propósito de reunirse en Barinas con los Briceño Angulo, parientes suyos y decididos partidarios de la República. Una delación pone en alerta a los españoles quienes fraguaron una brutal emboscada. Apresados los Briceño Angulo, y con conocimiento del plan de batalla, se preparan los realistas a cazar al mismísimo “Diablo”.

Fusilaron a Antonio Nicolás Briceño

Así, Briceño, desconocedor de lo que ocurría, cayo en la trampa y fue hecho prisionero junto con algunos de sus hombres.

Murió a manos de un pelotón de fusilamiento y su cuerpo fue desmebrado, para que todos vieran el destino final de “El Diablo”.

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